Carátula>Los escondites del sol

Dirección:
Walter Tournier

Producción:
Mario Jacob

Animadores/Dibujantes:
Tato Ariosa, Alicia Couce, Marcela Fontana, Roberto González, José Infantozzi, Alvaro Mayor, Javier Peraza, Laura Severi, Daniel Soulier, Beatriz Tanca.

Música:
Manuel Espasandín & Ney Peraza
(“A través de la sombras”)
Jorge Schellemberg & Omar Herrera
(“Otro sol”)

Post producción:
Mario Handler Producciones

Duración:
“A través de las sombras”: 15 minutos
“Otro sol”: 21 minutos

Formato: 35 mm
Año de producción: 1990

LOS ESCONDITES DEL SOL

Los escondites del sol” son dos programas de animación dirigidos por Walter Tournier, basados en historias contadas y dibujadas por niños entre 8 y 12 años de edad. Las mismas abordan desde la perspectiva infantil las heridas que se generaron en la sociedad uruguaya como consecuencia de once años de dictadura militar (1973-1984).

El retorno de la democracia en 1985 reunió nuevamente a los distintos estratos de la sociedad, pero con grietas profundas. El sufrimiento de los autores de estas historias (hijos de presos políticos, exilio forzado, niños que vivieron la “normalidad” impuesta por los militares) marcaron sus vidas.

El primer programa, “A través de las sombras” fue escrita y dibujada por niños que vivieron su infancia en Uruguay durante los once años de dictadura. En cambio, “Otro sol” aporta la visión de un grupo de niños que vivieron en otros países, llevados por el exilio de sus padres, obligados a cambiar hábitos, amigos y –a veces- a aprender otras lenguas.


Descripción de una experiencia

Después de una larga estadía en el Perú,
Walter Tournier encaró en 1986 una producción inusual: “Los escondites del sol”. A diferencia de lo que es habitual (adultos “apropiándose” de la palabra de los niños, interpretándolos o dirigiéndoles mensajes), lo que se buscó en esta producción es que fueran los propios niños quiénes expresaran sus vivencias de los once años de la dictadura que ensombreció al Uruguay, a través de la elaboración colectiva de historias que reflejan, directa o tangencialmente, las marcas de ese período.

Naturalmente su edad los mantuvo ajenos –en general- a la dura realidad que enfrentaban los adultos. Pero con su afinada percepción, con esa capacidad receptiva que caracteriza a la infancia, también recibieron, a su manera, las señales de ese momento tan particular del país.

Los niños fueron escogidos entre hijos de exiliados, hijos de presos políticos, niños que llevaron una vida “normal” y también aquellos niños que debieron sobrellevar la peor de las situaciones: hijos de desaparecidos.

Durante tres meses se realizó un taller para que los distintos grupos se conocieran y aprendieran a trabajar colectivamente. Los niños jugaron, dibujaron, imaginaron historias, las representaron. El resultado se tradujo en tres guiones: “A través de las sombras”, “Otro sol” y “Eclipse”, animaciones de aproximadamente 18 minutos cada uno que IMÁGENES quiso reunir en “Los escondites del sol”. Dificultades de financiamiento demoraron este proyecto hasta 1990: la obra incluye los dos primeros cuentos. Para “Eclipse” nunca se consiguieron los recursos necesarios para realizar la película.


LOS ESCONDITES DEL SOL
Técnica y Talento

por
Henry Segura

(Diario “EL PAIS”, Montevideo 27/11/1991)


“Los dos cuentos tienen la misma referencia histórica: la de un espacio de enfrentamiento entre animales malos y buenos, a partir del usufructo del poder por los primeros. Este esquema es el que replantearon dos grupos de muchachitos, entre 8 y 12 años de edad, que elaboraron los argumentos con las únicas condicionantes de que estuvieran referidos a la situación dictatorial que había vivido el país y de que los protagonistas fueran animales. La diferencia original entre un grupo y otro provenía del hecho de que unos habían pasado la experiencia dentro del país, y otros habían marchado al exilio con sus familiares.

Era una forma de colocar un termómetro más para medir esa vivencia colectiva, canalizándola a través de la imaginería infantil que siempre manejó Walter Tournier. Hay una obvia aproximación entre estos cuentos elaborados por niños, con algunos filmes anteriores de Tournier, fundamentalmente con “En la selva hay mucho por hacer”. Es que mientras antes fue el director el que se aproximó al lenguaje infantil para convertirlo en cine de animación, ahora son los niños los que inician un proceso con idéntico objetivo, hablando con mucha simplicidad, subrayando la presencia de un código ético fácil de asumir, en el cual tanto el Mal como el Bien juegan roles fundamentales.

La conversión de los relatos en imágenes animadas es para admirar. Porque tanto la resolución por el dibujo de “A través de las sombras” como por la plasticina usada en “Otro sol”, son pruebas irrefutables de un gran talento para conducir a un equipo de animadores que debió cultivar paciencia, entrega, vocación, junto a la capacidad para imaginar movimientos hasta casi de motricidad fina. Son los enclaves más elaborados para ir asumiendo una realidad imaginaria como real.

El lenguaje que persiguen los cuentos es fácilmente comprensible. Sobre todo el de “A través de las sombras”, porque en el espacio de la acción es bastante concentrado, situando al zorro malo en una elevación desde donde vigila y somete a los demás animales que trabajan en el llano. Con todo, Tournier es capaz de darse ciertos lujos visuales como el movimiento de planos de dibujos superpuestos que otorgan una profundidad fantástica. Donde hay algunas complicaciones de lenguaje es en “Otro sol”, porque se parte de un lugar y después (con el exilio) se abre en dos esa historia que sigue a una familia de conejos que mantiene conexiones subterráneas con el país de origen, algo que crea paralelismos por algún momento confuso. La observación vale más si se piensa que esta película está dirigida también a la gente menuda, porque más que carencias se trata de una falta de subrayados en situaciones absolutamente pasajeras que quedan claras cuando se mira por segunda vez el film.

Pero la esencia del asunto es irreprochable y admirable por la dimensión que cobran las técnicas de animación en manos de gente con talento. Prácticamente, Tournier alentó la formación de gente joven a partir de esta experiencia que fue previa a la de
“Madre Tierra”. Es un trabajo que quería convertirse en largometraje con la suma de otros dos cuentos y que debió contenerse en estos dos por los costos de una producción rodada en 35 milímetros que ocupó a mucha gente durante bastante tiempo. Lo que no impidió que le llegara el reconocimiento internacional, ya que fue uno de los dos films latinoamericanos de animación que se seleccionaron entre los 860 que se presentaron desde todo el mundo para el Festival de Animación de Los Angeles. Ser elegido por la gente habituada a la alta tecnología, significa algo más que eficiencia en el uso del medio. Realmente es algo para ver.”

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Ultima modificación: 02/07/03
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